LEGADO

¿Qué legado dejaremos?

Uniendo los continentes intercambiando postales conmovedoras entre primos perdidos hace mucho tiempo.

Compartir imágenes que amplían nuestros horizontes mentales y nos revelan cuán similares somos todos, esencialmente.

 

Ese fue el impulso detrás del primer FESTIVAL DE CINE QUIBDO ÁFRICA, un gesto de amor desde el corazón de África a las poblaciones africanas deportadas de la costa occidental de América del Sur.

 

Los dos primeros FESTIVALES DE CINE QUIBDO ÁFRICA, realizados en Colombia en septiembre de 2019 y 2020, demostraron cuán inspirada fue la iniciativa.  La tercera edición, organizada en Congo y realizada en tiempo real con público colombiano, fue una experiencia muy emotiva y enriquecedora, la ceremonia de clausura un momento vibrante y colorido consagrando brillantemente el trabajo de los equipos de Colombia y Congo.

 

A nivel empresarial, vincular el continente africano con su diáspora a través de producciones audiovisuales, difundir la obra de multitud de cineastas de todas las regiones del planeta y realizar eventos culturales destinados a promover una diversidad de películas, es claramente crear un potencial gran mercado

 

Sin embargo, el regalo más grande de este evento internacional es la revelación a millones de niños de la Patria dispersos por el mundo, a través de las historias cotidianas que descubren en las pantallas, que al controlar las narrativas de nuestras vidas pasadas y presentes, podemos disipar la niebla. que la historia falsa había arrojado sobre quiénes somos y qué somos.

 

Así, el Festival de Cine de Quibdó se trata de la visión, ese tercer ojo que nunca nos abandonó, ese tesoro de la memoria que siempre estuvo ahí, latente dentro de cada uno de nosotros.

 

Una vez que hayamos reinventado nuestro lenguaje visual, una vez que nos hayamos convertido nuevamente en los narradores de nuestras propias historias, como lo fueron nuestros antepasados en Sumer y Kemet hace apenas unos miles de años, habremos reclamado la africanidad que ni el barco ni el el látigo podría hacer que nos rindiéramos.

 

Y así como el baobab, el majestuoso árbol bajo el cual los griots de antaño pronunciaron su sabiduría, es el símbolo del FESTIVAL DE CINE QUIBDO ÁFRICA, que nuestras historias hablen de atemporalidad y sabiduría, de universalidad e imaginación.

 

Que sean un legado para nuestros hijos, y las piedras con las que construyen el camino por delante.

 

¡Aquí viene el Quibdó!

Por Franck TCHICAYA

Escritor y Guionista